martes, 31 de mayo de 2011

Precaución inicial al contratar servicios de ADSL y otros servicios adicionales con un ISP (Internet Service Provider)


Indice:


    Antes de que una empresa pueda contratar en su nombre, es decir, que tenga personalidad jurídica, lo habitual es que el emprendedor vaya contratando los servicios y adquiriendo los equipos necesarios para poner en marcha su nueva actividad.
    Así que, a finales de 2001 el emprendedor buscó la mejor oferta y contrató en su nombre, es decir, como persona física, el servicio principal de ADSL, que incluía otros servicios adicionales necesarios para la creación de un portal en Internet:
    1. Acceso a Internet garantizado 24 horas
    2. Dominio propio .com/.org o .net
    3. Alojamiento de páginas : 100 MB para tus páginas web asociadas a tu dominio
    4. Correo electrónico : 10 cuentas de 10MB y 1 de 100MB, todas ellas asociadas al dominio.
    5. IP fija y pública
    6. ...
    Hay que tener en cuenta que en este caso, el emprendedor es Ingeniero de Telecomunicaciones especializado en el área de Telemática y con experiencia profesional en el desarrollo de complejos sistemas de información.
    La idea de negocio era crear un portal de teleformación que comercialice su oferta formativa directamente a través de una tienda virtual.
    En 2001 hablar de eLearning o formación online, era algo realmente novedoso y que estaba empezando. En aquel entonces no existía todavía Moodle como paradigma de plataforma de teleformación, así que había que hacer un desarrollo a medida que hiciera viable que :
    1. Los potenciales clientes pudieran recorrer el catálogo de cursos
    2. Poder estudiar algunos capítulos y realizar ejercicios de forma gratuita con la finalidad de que conocieran la calidad de los cursos y el funcionamiento de la plataforma de teleformación.
    3. Contratar y pagar los cursos online
    4. Realizar los cursos de forma autónoma mediante el tutelaje virtual de la aplicación y, adicionalmente hacer uso de tutores personales para responder a sus dudas.
    5. Una vez finalizado el curso, se le entregaría automáticamente su correspondiente diploma.
    El modelo de negocio era pues totalmente automático, pero se requerían otros servicios no suministrados por el ISP escogido para crear la parte dinámica del portal.
    Dado que el emprendedor es un especialista en la materia optó por instalar en el despacho ubicado en su propio domicilio un servidor de páginas web (servidor HTTP local), un servidor de base de datos y desarrollar las aplicaciones necesarias para que todo el contenido dinámico de su portal de teleformación fuera servido desde su propio servidor HTTP.
    Aunque la velocidad contratada inicialmente era de 256Kbps de bajada y 128Kbps de subida, unos sencillos cálculos confirmaban que si las páginas dinámicas fueran de tamaño aproximado de 12,8K, podían ser servidas hasta 10 páginas por segundo (256Kbps/12,8Kb/página). Sería un sueño llegar a tener 10 alumnos por segundo navegando por la aplicación de teleformación, así que con esa velocidad tenía suficiente para empezar.
    El espacio web facilitado por el ISP quedaba reservado para alojar los contenidos más pesados. Las páginas de los cursos con gráficos, fotos, ... podían llegar a tener de media 50KB, por lo que en el espacio web podrían alojarse inicialmente unas 2000 páginas (100MB/50KB). El ISP tenía sus servidores web alojados en su Centro de Proceso de Datos y conectados a Internet con la máxima velocidad, por lo que no habría que preocuparse de los tiempos de descarga de los contenidos alojados en él.
    Los visitantes del portal se conectarían directamente al dominio del portal http://www.forinfor.net/ y se les mostraría una página inicial con información corporativa y una parte dinámica con el catálogo de cursos que era generada desde el servidor HTTP local. Si accedían a cualquier enlace de la parte dinámica, el servidor HTTP local les facilitaría la información y crearía los enlaces necesarios hacia los contenidos alojados en el espacio web del ISP para mostrar las páginas de cursos, gráficos, fotos, ... de forma transparente para el usuario.
    La instalación del ADSL en su despacho, tardó más de lo previsto, pero finalmente en Febrero de 2002 ya la tenía operativa.
    El ISP envió dos copias del contrato al emprendedor, debiendo devolver firmada una al ISP y conservar la otra. Cosa que hizo, por ser condición impuesta por el ISP en su contrato y para dar nacimiento al mismo.
    El contrato recibido estaba a su nombre, como persona física; y, dado que para entonces la empresa ya tenía personalidad jurídica,  pidió telefónicamente que lo pusieran a nombre de la misma y los recibos se cargaran en la cuenta bancaria de la misma. Técnicamente hablando, la empresa se subrogó en el contrato del emprendedor, manteniendose las mismas condiciones técnicas y económicas.
    En Marzo de 2002 recibió un nuevo contrato a nombre de la empresa en el cual se habían modificado algunas condiciones técnicas que aunque pidió que le cambiaran, finalmente firmó y devolvió la copia al ISP.
    En este momento, tenía los servicios y medios necesarios para iniciar la comercialización de formación online.
    Años después, cuando el ISP canceló unilateralmente el contrato sin previo aviso, en la demanda judicial se pusieron de manifiesto importantes detalles a tener en cuenta en este momento y, que gracias a la meticulosidad del emprendedor y el orden que le gusta aplicar a su trabajo, pudieron ser en primera instancia solventadas.
    1. Devolver la copia firmada del contrato como persona física: Si como persona física no hubiera devuelto la copia firmada, el contrato no hubiera llegado a nacer (perfeccionarse) y, por lo tanto, no podría haber realizado la subrogación posterior a nombre de la empresa. Aunque hoy en día, tras estudiar Derecho civil y, concretamente los temas de obligaciones y contratos, considero que no sería necesario, los abogados externos que plantearon la demanda hicieron mucho incapié en su importancia.
    2. Devolver la copia firmada del contrato como persona jurídica: En este momento, se estaría produciendo la subrogación de la empresa, que sería la titular del servicio de ADSL y servicios adicionales.
    3. Conservar las copias de ambos contratos y todas las comunicaciones realizadas por el ISP.
    Saber quién es el titular del contrato en un momento dado, determina quién tiene la legitimidad para interponer una demanda y, aunque parezca absurdo, habrá que poder demostrarlo.
    Aunque el ISP nos invita a devolver por correo postal ordinario la copia firmada, es conveniente que al menos se haga por correo certificado, aunque el destinatario sea un apartado de correos. Así, podremos demostrar que le enviamos algo en esa fecha y que él lo recibió, pero si queremos certificar el contenido del envío no nos quedará más remedio que recurrir al burofax con certificación de texto y acuse de recibo.
    Quizás parezca exagerado, pero en caso de conflicto, las cláusulas de ese contrato serán las que deban aplicarse para resolverlo y, ¿cómo demostrar que eran esas y no otras?.
    En Febrero de 2005, tras cancelar el contrato unilateralmente, la empresa interpuso una demanda contra su ISP para reclamar los daños y perjuicios que le había causado su acción.
    La respuesta del ISP fue sorprendente:
    1. No reconocía la subrogación de la empresa al contrato de ADSL y servicios adicionales.
    2. Afirmaba que ese contrato nunca salió de sus instalaciones.
    3. Afirmaba que las características técnicas del servicio prestado eran para uso particular y que no servían para realizar ningún tipo de actividad comercial en Internet
    4. En consecuencia, el supuesto negocio virtual nunca llegó a existir y acusaba al administrador de la empresa de haber maquinado una estafa
    Con lo cual, la empresa no tenía legitimación para interponer la demanda. Dejaba en manos del Juez decidir si la admitía o no y, una vez admitida, si aceptaba o no los términos de la misma.
    Los contratos privados, el Código Civil y la  Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, entre otras, nos dan los argumentos jurídicos para defender nuestra legitimidad para interponer una demanda, pero también permiten al contrario utilizarlos para tratar de confundir al Juez y defender su inocencia.
    Para los legos en el Derecho, verificar que se puede mentir descaradamente y decir cualquier barbaridad por escrito y ante un Juez, no deja de sorprender.
    ¡Cómo se salvo el tema de la legitimación y las cláusulas del contrato!, lo describiremos en la siguiente entrada.

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