martes, 7 de junio de 2011

El perfeccionamiento del contrato

Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan, no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley.
Por otro lado, los contratos se pueden realizar de cualquier forma, tanto oral como escrita. Evidentemente, será más difícil demostrar la existencia y contenido de los contratos orales; pero su prueba es salvable mediante testigos, grabaciones, ...
Los contratos serán obligatorios, cualquiera que sea la forma en que se hayan celebrado, siempre que en ellos concurran las condiciones esenciales para su validez.
Los requisitos esenciales para la validez los fija el artículo 1261 del Código Civil:
No hay contrato sino cuando concurren los requisitos siguientes:
  1. Consentimiento de los contratantes.
  2. Objeto cierto que sea materia del contrato.
  3. Causa de la obligación que se establezca.
Podemos seguir buscando las definiciones en el Código Civil en el "Título II de los Contratos", pero hasta este momento nos son suficientes los conceptos introducidos para ver que en ningún caso la estampación de la firma en un papel es un requisito esencial para la validez de un contrato. ¿Por qué en el clausulado del contrato de ADSL nos obligan a devolver una copia firmada al ISP?. Pues porque es una cláusula privada del contrato impuesta por el ISP, no porque la Ley así lo dicte.
Esto tiene especial importancia cuando contratamos telemáticamente, pues no estamos en presencia física del proveedor del servicio y por lo tanto no hay un instante de tiempo en el cual ambas partes firmen el contrato.
¿Sería válida una copia de un contrato que recibimos por correo postal y que no viene firmada por el ISP?. Pues al no ser un requisito esencial para la validez del mismo, sería perfectamente válida.
En el artículo 1 determina que será de aplicación a los contratos realizados telemáticamente y el artículo 3 que deberá enviarle una copia en soporte duradero al inicio de la prestación del servicio.
Pero no obliga a ningún requisito formal en cuanto al perfeccionamiento del contrato.
Hay otras Leyes especiales que también son de aplicación, pero para no aburrir con ellas, os invito a ver la presentación realizada por Cámara de Madrid donde trata el tema en detalle.
3.3.2. El perfeccionamiento

La perfección del contrato no es sino el momento en el que éste comienza a producir efectos y se hacen exigibles las obligaciones derivadas del mismo entre las contratantes.
Conocer el momento de la perfección de los contratos, en particular de los contratos electrónicos, es importante por diversos motivos: por la necesidad de saber hasta qué momento pueden ser retiradas y revocadas la oferta y 
la aceptación, y para conocer la norma aplicable.
El Art. 1262 del Código Civil establece que se entienden celebrados los contratos entre personas distantes:
«Hallándose en lugares distintos el que hizo la oferta y el que la aceptó, hay consentimiento desde que el oferente conoce la aceptación o desde que, habiéndosela remitido el aceptante, no pueda ignorarla sin faltar a la buena fe.
El contrato, en tal caso, se presume celebrado en el lugar en que se hizo la oferta».
Así podemos decir que el contrato produce efectos cuando la empresa contratante conozca la aceptación del usuario o el consumidor, y se presumirá que la conoce cuando no pueda ignorar la aceptación sin faltar a la buena fe.
Además de esta modificación, la LSSI añade que hay consentimiento desde que se manifiesta la aceptación».
del contrato tiene lugar a través de una página web cuando a través de un formulario incluido en la página web se realiza la solicitud del bien o del servicio que se oferta en ella.
...
Luego si estamos contratando por Internet, en el momento en que pulsamos el botón de aceptar en nuestro formulario de contratación que visualizamos en el navegador, hemos perfeccionado el contrato. Seguidamente el proveedor nos remite una copia escrita del contrato y empieza a prestarnos el servicio.
"La buena fe" es un concepto jurídico indeterminado, por lo que queda muy bien hablar de ella, aunque no se sabe qué significa y queda a la libre interpretación del Juez.
Hasta aquí todo ha salido bien; pero, ¿cómo intentó el abogado del ISP confundir al Juez?. Pues sencillamente, argumentando que el contrato que había remitido a la empresa en la supuesta subrogación no estaba firmado por un representante del ISP.
De nuevo, uno no puede dejar de sorprenderse que este tipo de acciones quede impune cuando se realizan ante un Tribunal, pero así es.
En el interrogatorio al representante de la empresa, el abogado del ISP trató de obtener una respuesta en el sentido de que si no había firma del ISP el contrato no se habría perfeccionado. Por suerte, el representante de la empresa tenía claro que la firma no era un requisito esencial, porque de haber reconocido que para él eso era fundamental, habría caído en la trampa del abogado del ISP. Estaría reconociendo por inducción del abogado que no había habido consentimiento por parte del ISP para la subrogación de la empresa y, por lo tanto faltaría un requisito esencial para la validez del contrato.
Como tampoco pudo invalidar el contrato de subrogación de la empresa, el siguiente paso fue nada más y nada menos que acusarla de falsificar el contrato y de haber preparado una estafa contra el ISP inventándose un negocio ficticio.
En las siguientes entradas iré esbozando estos nuevos disparates.

No hay comentarios:

Publicar un comentario